No hace mucho un familiar me comentaba que actualizaba poco la web personal. La verdad es que me extrañó el comentario porque no era así. Quise profundizar cómo llegaba a esa falsa conclusión. Y me dijo …. “es que siempre veo la misma foto inicial ....”. Total que entraba en la web veía la misma foto siempre y no se molestaba en mirar el contenido que había a continuación y se marchaba supongo que decepcionado.

Pensemos …. En primer lugar, sabemos que los visitantes de nuestra web emplearán unos 0,05 segundos en considerar si es una web profesional o no y si quieren quedarse o no. Da igual si hemos dedicado tres meses o dos años en la construcción de nuestra web o si han trabajado una o un equipo de cien personas o si nos ha costado un euro o un millón. En serio, tanto da. Al final, nos guste o no, el juicio se ejecuta en la mente de nuestro visitante en tan sólo 0,05 segundos.

Es decir, una vez el usuario llega a nuestra web los primeros instantes son fundamentales para causarle una buena impresión y que decida quedarse o buscar en otra parte. La estadística presentada es corroborada por un artículo publicado en la revista Nature y está hecha por un grupo de investigadores del Canadá. Han demostrado, como he comentado antes, que el usuario toma su decisión en el poco tiempo que dura un abrir y cerrar de ojos.

Es por este motivo que es conveniente reflexionar el por qué del cómo los visitantes llegan a la conclusión de quedarse o no en nuestra web.

Los expertos enumeran unos diez criterios básicos para valorar la calidad:

Tangibilidad: Sería todo lo que se puede ver.

Credibilidad: Veracidad, confianza generada y honradez.

Confiabilidad, seriedad, fiabilidad: Poder cumplir las promesas de forma exacta y confiable.

Accesibilidad: Que no resulte difícil contactar y que se sea escuchado y atendido.

Competencia: Saber manejar peticiones de los clientes y cumplir lo que se requiera con los conocimientos y aptitudes necesarias.

Rapidez: Entregar el servicio, respuestas y soluciones en el menor tiempo posible.

Sensibilidad: Una verdadera predisposición a querer ayudar al cliente en lo que necesite usando un lenguaje que se comprenda.

Cortesía: Trato al cliente con educación, respeto y amabilidad. No ser empalagoso ni falso.

Empatía: Es la capacidad de ver la situación desde el punto de vista del cliente en particular.

Seguridad: Ausencia de riesgo, dudas o peligro. Visto lo enumerado podremos sentarnos un minuto y pensar si cumplimos lo dicho. Si la web no funciona quizás el motivo sea algo tan simple como solucionar los aspectos detallados anteriormente en los que falle. Aaaaa y lo comentado tanto vale para una web como para un perfil de una red social o lo que sea ….. si queremos ser visitados nos tenemos que aplicar el cuento.