En un post anterior comentaba las características básicas o elementales que debe de tener toda web o blog. En este comentaré algunas más que hay que ir incorporando a medida que nuestra página se profesionaliza.

Veamos algunas de las más importantes:

Menús. Salirse de lo habitual y hacer experimentos es marear al visitante que acaba marchando. Así que los menús deben de estar donde el visitante espera encontrarlos, es decir, en la parte superior (dispuesto de izquierda a derecha) o a la izquierda (dispuesto de arriba abajo).

Dar una sensación de seguridad.

– En el caso de errores del sistema ofrecer automáticamente una alternativa al usuario en lugar de mostrar una página de error tipo.

– La función de undo: desacer. La actual generación digital ya ha nacido con esa opción incorporada que les asegura que hagan lo que hagan siempre se puede volver atrás si el experimento o lo realizado no satisface.

– No ejecutar nunca funciones ni programas sin que el usuario lo haya consentido.

Simplificar. No todo el mundo tiene que saber lo mismo ni tiene el mismo grado de interés por un mundillo determinado. Además, todo lo que ahorre tiempo al usuario es bueno.

Coherencia en la presentación. Usar la misma plantilla y esquema web en todo su contenido.

Personalizar. Por ejemplo, está bien si le hemos pedido al usuario que elija un idioma en su primera visita que en las posteriores nuestro sistema lo reconozca y ya se lo ofrezca por defecto pero con la opción de poderlo cambiar de nuevo si lo desea.

Facilitar las búsquedas dentro de nuestra propia web. O sea, poner un searchbox interno.

Recomendaciones. Aceptar comentarios tanto a favor como en contra.

Necesidades y objetivos. Ya que cada tipo de usuario tiene sus motivos para visitar nuestra web no es posible ofrecer en nuestra página principal toda la información que pueda necesitar. Motivo por el que será necesario organizar los contenidos de tal forma que se pueda acceder a ellos rápidamente desde cualquier punto en el que se encuentren.

Fase del proceso de compra. Ofrecer lo adecuado según se esté en una fase u otra del proceso de compra.

Haz pruebas de cómo funciona tu web.

Mide lo que ocurre en tu web.

Analiza tu bounce rate. Es decir, la tasa de abandono que tienes. Se trata de medir, básicamente, la tasa de abandono, el número de páginas vistas y el tiempo de permanencia en nuestra web. Para la página principal un bounce rate menor del 30% sobre el total de las visitas ya se considera muy bueno. Para una campaña de pago por click tener un bounce rate del 30-40% se considera muy bueno aunque lo normal es que sea alrededor del 50%. En cuanto al tiempo de permanencia depende mucho si tenemos videos o no en la web. Permanencias promedio de más de cinco minutos (sin videos) se considera que la web es ya muy buena. También se puede considerar una web muy buena si el promedio de visitantes visita más de tres páginas en cada sesión.

Elementos de diseño.

– Tamaño de la letra adecuado, es decir, algo tan básico como para que se pueda leer sin necesidad de una lupa.

– Fondo adecuado. Que el fondo sea lo bonito que uno quiera pero que permita leer todo el texto sin necesidad de hacer malabares.

– No abusar con los títulos grandes y elementos resaltados con negritas o mayúsculas (en Internet el uso de estos elementos se interpreta como gritar).

– Uso racional de los espacios en blanco.

– Contraste de colores. Una mínima noción de colores nos dice bien si combinan bien o son como una real bofetada a los ojos.